2014. Los mejores discos según JENESAISPOP

JENESAISPOP no distingue entre nacional e internacional y crea una lista conjunta.
Aqui destacamos los 20 discos que han elegido como los mejores de 2014.

Podéis ver la lista completa en
http://jenesaispop.com/2014/12/16/211090/mejores-discos-2014/


20
Metronomy

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‘Love Letters’ es el disco del año para Joric
Metronomy llegaban a su cuarto álbum a punto de convertirse en superestrellas. Lo lograban de la manera más reconfortante, poco a poco, disco a disco y dando pequeños pasos desde que el segundo, ‘Nights Out’, empezara a dar que hablar en 2008. ‘The English Riviera‘ era su exitosa continuación y ‘Love Letters’ ha sido la confirmación. ¿Se puede reseñar este disco sin utilizar una palabra tan vista como “retrofuturista”? Se podría esquivar por gusto, pero no parece necesario cuando esa probablemente fue la intención de Joseph Mount al aparecer con toda su cacharrería electrónica en los Toe Rag Studios de Londres, conocidos por su carácter analógico, dejando de piedra a su dueño Liam, que les soltó: “vais a odiar este sitio”. Pero no ha sido el caso. Metronomy sabían lo que se hacían y han utilizado este lugar para relacionar pasado -representado por su carácter setentero- y futuro -en tanto que su sonido no se queda en el revival sino que suena avanzado y personal-; lo orgánico -lo que suena completamente vivo- y lo digital -lo que suena descaradamente enlatado-. El disco no es perfecto, pero tenemos claro qué preferimos, si un disco buenísimo y una carrera en picado o tres discos que se acercan al sobresaliente aunque sea sin alcanzarlo.
19
Real Estate

real-estate-atlasUn gran muestrario de canciones de pop rock difícil de ubicar en el tiempo, repleto de belleza y melancolía, que transmite de forma explícita el alejamiento en una relación, latente en cada rincón del disco. ‘Talking Backwards‘, ‘Had To Hear’, ‘Primitive’, ‘Horizon’ y ‘Crime‘ se posicionan como las más brillantes gemas del disco, si bien este destaca sobre todo por su discurso sólido y siempre bonito, bonito a rabiar. Quizá Real Estate nunca superen el escalafón de un grupo pequeño, ya que no muestran más ambición que trabajar y mimar el sonido de sus preciosas canciones. Pero a veces esos grupos pequeños con sus bonitos discos pequeños son los que más profundamente se instalan en nosotros, de forma sutil y sin esfuerzo, y se quedan ahí para siempre.
18
Ariel Pink

pom pomEl tercer álbum de Ariel Rosenberg de su etapa a la luz de los medios vuelve a ser otra brillante demostración de su arte único, que va más allá de su imagen peculiar y desconcertante. ‘pom pom’ es otro fascinante paseo por un universo personal, en el que caben glam, surf, pop, rock gótico, punk y funk, por citar algunas de las trazas que contiene su collage, destartalado y coherente a la vez. Como un Frank Zappa de nuestro siglo, Pink toca todos los palos que puede desde una perspectiva irreverente y a veces feísta, desafiando constantemente las normas de lo estándar, lo “razonable”. Pero de ese trance, y ahí reside su talento, no solo suele salir indemne sino vencedor: lo mismo le da coquetear con el funk nuevaolero (‘White Freckles’, ‘Black Ballerina’), que parodiar a una hard-rocker travesti a caballo de un doble bombo (‘Four Shadows’, ‘Goth Bomb’), que juguetear a hacer jingles de programas o productos imaginarios (‘Jell-o’, ‘Plastic Raincoats In The Pig Parade'; ambos coescritos junto al mítico Kim Fowley), que pintar de colores flúor una foto de los Beach Boys (‘Nude Beach A Go-Go'; sí, la misma que versiona Azealia Banks en su debut) o hacer de cuentacuentos musical (‘Exile On Frog Street’).

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‘My Favourite Faded Fantasy’ es el disco del año para ACM
La enorme sensibilidad de Damien Rice ha llenado siempre su música y sus cristalinas letras y así sigue sucediendo en este nuevo álbum que venía presentado por el tema titular. Él dice que este disco es muy diferente de los otros dos y en un primer momento su andrógina voz -que tanto se confundía cuando la descubrimos con la de Tracy Chapman- no se reconoce en ‘My Favourite Faded Fantasy’ que, a lo largo de seis minutos, sí se muestra como un tema muy distinto pasando de lo acústico a la ferocidad de una guitarra eléctrica… que a su vez contrasta con un piano muy chanson. Pero todos estos elementos o las cuerdas no pueden estar mejor utilizados al servicio de las emociones. Y en ese sentido Damien Rice sigue siendo el mismo. El sobresaliente ‘It Takes a Lot to Know a Man’ habla sobre la dificultad de comprender diferentes roles en un hombre o una mujer, y cuando ya estás sumergido en su sencilla historia irrumpe primero uno de los mejores estribillos de su carrera, y finalmente una coda de nuevo fangosa que te hace preguntarte si el sentido de la canción será irónico. Sin duda una de sus composiciones más ricas y además hermosas de su carrera. La complejidad de esta y otras nuevas canciones están a la altura de sus mejores momentos y muy especialmente gracias a su primera mitad, ‘My Favourite Faded Fantasy’ puede mirar cara a cara a ‘0‘ en la lucha por ser el mejor álbum de su carrera. Esperemos que el siguiente número de su particular cuenta atrás (tras ‘0’, ‘9’ y este disco de “8” canciones, tocaría el “7”) llegue cuanto antes.
16
Maria Rodés

Maria_canta_coplaLa copla fue durante décadas el género musical más popular y característico en nuestro país, especialmente en la negra etapa de la Guerra Civil, la posguerra y el franquismo, que lo tomó como adalid de “lo español”. Eso le valió también el desprecio de los más jóvenes, que clamaban (a menudo en silencio) por libertad y envidiaban la diversidad cultural extramuros. Ese rechazo se prolongó durante décadas e incluso, en los 80, fue utilizado por algunos artistas como un elemento de provocación. Sin embargo, entre las más jóvenes generaciones de artistas estatales de pop y rock hay un aumento de interés por usar la tradición y el folclore como elemento distintivo y singular. Entre ellos, la cantautora Maria Rodés se arroja ahora al nada desdeñable desafío de reinterpretar, muy a su manera, algunas de las coplas más populares (otras no lo son tanto, algunas ni siquiera lo son) de la historia. Desde el respeto pero sin límites, Maria Rodés presenta una obra fantástica que no solo tiene un gran valor didáctico para nuevas generaciones sino que, además, le permite lucir todo su talento, logrando que unas canciones tan aparentemente apolilladas consigan sorprender, conservando todo el poder trágico de sus letras.
15
Future Islands

future islands singles
‘Singles’ es el disco del año para Mireia
En el pop de hoy día raramente se dan las casualidades, y si Future Islands obtienen toda la atención y reconocimiento que probablemente les debimos ofrecer cuando debutaron hace seis años o cuando publicaron álbumes tan interesantes como ‘On The Water’ es gracias a una buena promoción (4AD, su nuevo sello, es más fuerte en ese aspecto que Thrill Jockey, el anterior) y un management lo bastante avispado como para colarles en el reputado late night de David Letterman, interpretando su nuevo single ‘Seasons (Waiting On You)’. Pero al margen de este y de ‘A Dream Of You And Me’, segundo avance del álbum y nueva muestra de brillantez del grupo, ‘Singles’ es su disco más consistente y el más certero melódicamente. Su arranque abrumador enlaza, tras el primer single, ‘Spirit’, ‘Sun In The Morning’ y ‘Doves’, números que consolidan su personal discurso a lo grande, con una emoción desbordante (en sus letras, Herring desnuda sus sentimientos de forma bastante explícita) que sitúa el listón verdaderamente alto. La banda de Baltimore ha crecido y su nuevo estatus está más que justificado, estrategias promocionales aparte.
14
The War on Drugs

lost in the dream
‘Lost in the Dream’ es el top 2 del año para Miguel Sánchez, por detrás de Avi Buffalo, que no ha entrado en la lista común por los pelos
Adam Granduciel, produciendo él mismo y apoyado en su buena relación artística y personal con sus ya estables compañeros Dave Hartley (bajo) y Robbie Bennett (teclados), aparca en buena medida el sonido espacial y enmarañado que poblaba buena parte de su álbum anterior. Certero y preclaro, parece haber encontrado un hilo del que ir tirando para ir desentrañando aquella madeja un tanto confusa hacia una propuesta mucho más depurada y lúcida. Por supuesto, en ‘Lost In The Dream’ siguen presentes sus influencias de siempre, pero el enfoque es notablemente distinto. Limpiando su sonido de nuevo emergen Dylan y Springsteen, pero esta vez remitiendo a los de ‘Infidels’ o ‘Knocked Out Loaded’, en el caso del primero, y ‘Born In The USA’ o ‘Tunnel Of Love’, en el del segundo, derivando al rock más genuinamente AOR, el de Eagles, Bruce Hornsby y hasta Dire Straits (escuchen el rasgar de vestiduras…), con un sonido de guitarras, cajas de ritmo, saxos y unos sintetizadores que suenan inequívocamente a la Norteamérica de los 80. Con todo, Granduciel logra evocar esa época sin que llegue a sonar nunca caduco o rancio, sino destacando su vigencia, poniendo énfasis en su valor universal.
13
Röyksopp

royksopp_inevitableEl carácter amargo habitual de las composiciones de Röyksopp se manifiesta en el título de este nuevo álbum, que han presentado como el último de su carrera (después continuarán con otros formatos). Teniendo en cuenta que el primer corte del disco se llama ‘Skulls’, es fácil concluir que continúa su gusto por los temas macabros, mortuorios, depresivos. Lo bueno es que saben construir belleza a través de ellos, como transmitiendo el mensaje de que la vida, aunque dure poco, merece la pena. Acompañándose siempre de buenas canciones, Röyksopp han seguido perfeccionando su ya cautivador sonido, con una variedad de beats que tan pronto puede levantarte de la silla como hundirte en la miseria, un muy comedido Autotune, y en general un uso de los sintetizadores y las ambientaciones muy pocas veces visto en el mundo del electropop. Inteligente y sensible a partes iguales, el sutil fondo musical aportado por el dúo es capaz de merendarse la estrofa más emocionante de ‘Sordid Affair’. Ya tiene mérito.
12

morningphaseEl carácter de ‘Morning Phase’ es similar al de su primo ‘Sea Change': canciones sutiles en cuanto a la instrumentación, pero con un toque luminoso. Y lentas. El propio Beck afirma que ninguna pasa de los 60 beats por minuto y no se arrepiente de ello. Que sean lentas no significa que tengan que estar asociadas con la decadencia, pueden ir enlazadas a un momento particular como el del amanecer, –es el caso de ‘Morning Phase’- donde uno se va desperezando poco a poco. ‘Morning’, con un doble sentido sobre la esperanza de empezar de nuevo, o ‘Unforgiven’ forman parte de ese instante. ‘Turn Away’ funciona de banda sonora para un cowboy moderno y ‘Blackbird Chain’ podría encajar en lo último de Cass McCombs, quizá por el protagonismo del lap steel. ‘Morning Phase’ no es un disco apto para aquellos que piensen que no hubo vida más allá de los 90 para el autor de ‘Odelay’, pero sí una vuelta más que notable y esperada. En definitiva, deja claro el afán preciosista del músico californiano y se sitúa como un disco de madurez. Y además, podría ser sólo una cara del artista: de la otra, la bailable, también se esperan noticias…
11
Wild Beasts

Wild_Beasts-presentWild Beasts es un grupo que propone un synth-pop de preocupaciones intelectuales, con discurso propio y reflexiones que hasta valdría la pena debatir en clases de literatura. ‘Present Tense’ –una de las mejores y más conmovedoras pistas del álbum, por cierto, se titula ‘Past Perfect’– no es un disco político como bien aclara la banda en las entrevistas, pero sí apunta, con ácida ironía pero sobre todo mucho sentido de la realidad, hacia diferentes direcciones del mundo que rodea a sus autores. ‘Wanderlust’ también sirve como queja a un gobierno, el británico, que cobra 9.000 libras a sus jóvenes para que se formen en la universidad. ¿Cómo no va a ser “don’t confuse me with someone who gives a fuck” la mejor frase del disco? Es el reflejo de una sociedad exhausta y abatida por los grandes poderes. A Wild Beasts solo les queda su música y ‘Present Tense’ es la maravillosa confirmación de que a nosotros, por suerte, también nos quedan Wild Beasts.
10
Sun Kil Moon

Benjisunkilmoon‘Benji’ es el disco del año para Raúl Guillén y el único en verdad que fue puntuado con un 9
Tras publicar tres (!) álbumes de estudio el pasado 2013, Kozelek ha retomado el sobrenombre Sun Kil Moon para dar continuidad a ‘Among The Leaves’. En una insospechada pirueta artística, ‘Benji’ es un ejercicio de honestidad brutal dedicado a muertes cercanas, presentes, pasadas o futuras, de amigos, familiares o conocidos del propio Kozelek y a cómo estas se relacionan con su música, exponiendo abiertamente sus más íntimos pensamientos, como pocos autores que se recuerden. Resulta fascinante cómo Kozelek se vale del recurso metamusical para revelar de forma sencilla y cercana que su condición de persona y creador forman un ente indivisible, que se alimentan uno a otro ineludiblemente. Aunque quizá lo más interesante es que Kozelek borra con estas canciones su imagen de triste y la cambia en algo más de una hora por la de un cantautor vitalista, que pone en valor la existencia al ponerla en contraste con la muerte y que, sobre todo, ama la música y todo lo que esta le ha dado; da las gracias, se muestra humilde y, a su modo, casi feliz.
9
Javiera Mena

javiera-otraeraSuperando la presión del hit ‘Espada’, varias de las canciones del nuevo disco de Javiera Mena son ricas en influencias, como ‘Esa fuerza’, que arranca pareciendo un tema de Fangoria, evoluciona hacia los Phoenix de ‘1901’ en su estribillo y termina alardeando de su origen latino. El ritmo de ‘Pide’ es una suerte de R&B, pero sólo para que los sintes, tan tropicales y playeros, resulten más evocadores. Chico y Chica vuelven a parecer una referencia en el “grower” ‘La joya’. Y El Guincho -irreconocible- colabora en ‘La carretera’ (devolviendo el favor de ‘Novias’), sólo para construir un divertimento apitufado de lo más hedonista que por momentos en realidad a quien parece un homenaje es a Camela. Es este otro de los posibles futuros singles, como ‘Que me tome la noche’, de un álbum muy disfrutable en el que a pesar de algunos momentos por pulir, quizá excesivamente chochis, confluyen perfectamente los sonidos europeos (y quizá australianos) que tanto gustan a Javiera y sus propias raíces, creando algo bastante único que ya hubieran querido para sí las grandes estrellas de la música latina que llegan a Los 40 (españoles).
8

azealia-brokeEl disco de Azealia Banks que llevamos esperando 3 años es cosa seria. Aquí encontramos la aún incendiaria ‘212’, recordándonos que no tantas cosas han pasado en el mundo de la música desde que descubrimos a Azealia Banks y aplicaba su impronta al ‘Shady Love’ de Scissor Sisters; y que cien baladas de Emelis y Mileys y diez canciones a lo ‘Dark Horse’ después, todavía podemos decir que la idea de la rapera de hacer un disco sin apenas traps ni dubsteps ni EDM suena bien. En sus momentos urban, a ‘Broke with Expensive Taste’ no hay quien le tosa. Ya conocíamos los beats oscuros de ‘Heavy Metal and Reflective‘ de Lil Internet, o del mismo productor en ‘Yung Rapunxel’, casi una reinvención a lo Harlem de los Crystal Castles más industriales. Pero ahora hay que añadir más material interesante, como ‘Desperado’, ‘Miss Amor’ y ‘Miss Camaraderie’, con el que difícilmente podrás mantener los pies quietos, poniendo seriamente en duda la teoría de que 60 minutos de disco son demasiado para una debutante. En cuanto a su variedad sin perder la coherencia, hay que citar especialmente dos canciones que, más que espantar, trascienden géneros. Cuando llega el punto latino “Mira cómo baila la nena morena” de ‘Gimme a Chance’, y el inesperado momentazo girl-group debido a unos riffs surferos tomados de nada menos que Ariel Pink (‘Nude Beach A-Go-Go’), te das cuenta de que estás disfrutando de un gran disco de pop que puede atravesar fronteras y no de uno sólo pensado para el onanismo del fan hip-hopero.
7
Perfume Genius

perfume geniusComo el de muchos artistas, el tercero de Perfume Genius es el disco en el que vemos a su autor finalmente experimentar y desarrollar su propuesta hacia terrenos hasta el momento inexplorados (aquí recordando a Xiu Xiu y Suicide o colaborando con Adrian Utley). Pero haga lo que haga Mike Hadreas, su música siempre servirá de vehículo para la canalización de unas emociones perturbadas y tristes, y su sensibilidad logra convertir hasta el más inquietante de los escenarios narrados en sus letras en algo hermoso y que, a su vez, puede ser comprendido a la perfección por quien lo escucha. Porque al fin y al cabo las letras de Perfume Genius, por muy reveladoras que sean de su vida en general o de su estado de ánimo en particular, siempre pueden aplicarse a la experiencia personal. “No necesito tu amor / no necesito que me entiendas / necesito que me escuches”, canta Hadreas en ‘All Along’. Quien no se haya sentido así alguna vez que tire la primera piedra.
6
Jessie Ware

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‘Tough Love’ es el disco del año para Jaime Cristóbal
Es cierto que Jessie Ware parece haber sacrificado parte de su encanto original en busca de una mayor accesibilidad, pero el resultado continúa siendo innegablemente sofisticado, elegante y poseedor de una magia única. El disco es el acompañamiento perfecto para su nuevo estrellato (ese que lleva a la artista a colaborar con Disclosure, SBTRKT o Nicki Minaj), un álbum más abierto a la radiofórmula por momentos pero que no olvida el sonido gracias al cual consideramos a la autora de ‘Running’ una de las artistas más prometedoras e interesantes de los últimos años. Un sonido que envuelve melodías de un romanticismo tangible con tejidos sofisticados, atmósferas vaporosas y aterciopelados ritmos por los que la sedosa voz de Ware, que logra expresar en la medida adecuada todo el sentimiento contenido en las letras, fluye como pez en el agua. Un disco, en definitiva, para el recuerdo.
5
Lykke Li

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‘I Never Learn’ es el disco del año para Carlos Úbeda
Vestida de viuda, con las manos en el pecho y angustia en el rostro, así aparece Lykke Li en la cubierta de su nuevo disco, ‘I Never Learn’. Por si no quedaba claro, Li no solo ha fracasado en su combate contra los demonios de ‘Wounded Rhymes’ sino que además está mucho, mucho peor y ‘I Never Learn’ vuelve a ser reflejo de que una ruptura, especialmente si es la peor que has sufrido en tu vida, como es el caso, puede estimular la creatividad de manera significativa. Inspirada además por varios músicos de los 70, desde Van Morrison a The Band pasando por Harry Nilson; y por la literatura de Anaïs Nin y Richard Brautigan, además de por su amigo David Lynch, la compositora sueca ha dado en ‘I Never Learn’ con su mejor colección de canciones hasta la fecha, un álbum oscuro como una cueva pero grandilocuente como una trágica epopeya. Algunos hasta lo consideran el nuevo ‘21‘.
4
FKA twigs

fka twigs
‘LP1′ es el disco del año para iko, Sr John y Sergio del Amo
Aunque FKA twigs empieza su disco recitando a Thomas Wyatt, ‘LP1′ es una obra que mira hacia el futuro. O, por lo menos, una que reta al presente con ideas extrañas pero fascinantes, con canciones de melodías sensuales envueltas en paisajes multiformes y repletos de texturas diversas, efectos marcianos y beats lánguidos. Porque ‘LP1′ logra existir en su propio mundo, aun recordando por momentos a otros artistas. Un mundo cuyo ritmo es pausado pero intenso. Algunos de los artistas a los que recuerda FKA twigs son Portishead, que podrían haber firmado ‘Numbers’, un corte de ambientaciones melódicas inquietantes y ritmos corpulentos hechos de goma; o Enya (¿o mejor Julee Cruise?), a la que twigs parece emular en ‘Closer’. Y es que las comparaciones son obligadas en artistas debutantes pero las influencias de Thaliah Barnett en ‘LP1′ no pasan de meras pinceladas. El conjunto del álbum es un paisaje alienígena tras otro (producido por twigs con la ayuda de Dev Hynes, Arca, Emile Haynie, Sampha, Paul Epworth o Cy An) que no recuerda a ninguna otra cosa que se haya hecho antes.
3
St Vincent

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Teniendo en cuenta sólo el voto de los fundadores del site, ‘St Vincent’ sería top 27: son los fichajes posteriores los que de manera muy clara lo aúpan
Dice St. Vincent en las entrevistas que la razón por la que ha decidido titular su nuevo disco sencillamente ‘St. Vincent’ se debe a que ha encontrado al fin su sonido propio. El hallazgo de la de Oklahoma, concentrándonos en este álbum, es uno con el que no obstante ya la identificábamos en discos anteriores, es decir, esa peculiar yuxtaposición de melodías bellas y riffs de guitarra retorcidos y ensordecidos hasta el límite que Clark practicaba en temas tan antiguos como ‘Marrow’ o incluso más ampliamente en su disco anterior, ‘Strange Mercy‘. Entonces, ¿por qué es ‘St. Vincent’ diferente? El disco es un carrusel de emociones que Clark tensa y libera a su gusto y que le otorga un dinamismo y una vida a los que apetece volver una y otra vez. Sus afilados y ásperos riffs y líneas de teclado vuelven a aportar ganchos formidables y la calidad melódica de estas canciones las convierten en grandes himnos pop que a su vez se alejan de convencionalismos con su peculiar estética feísta. La sublimación del “sonido St. Vincent” llegó tan pronto como en ‘Surgeon’, pero este es sin duda el repertorio con el que definitivamente St. Vincent se ha encontrado a sí misma. Qué hará después es ahora el gran misterio.
2
Lana del Rey

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‘Ultraviolence’ es el álbum que recibe votos de más redactores: un total de 10 personas lo han apoyado. Eventualmente, resulta perfecto para reflejar lo decadente que ha sido este año en muchos sentidos
‘Ultraviolence’ es un disco 100% Lana Del Rey, más una evolución lógica de su entrega multimillonaria que una ruptura total con su sonido. Puede que detrás de la co-producción de Dan Auerbach de The Black Keys, realizada con “micrófonos baratos” para darle al disco un “espíritu más casual y californiano” y grabando cada toma vocal una sola vez, no haya clásicos a la altura de ‘Video Games’ o ‘Blue Jeans’, pero sí buenas canciones y buenas letras (¿qué esperar de la autora de ‘Money Hunny’?) a lo largo de todo su minutaje. El álbum continúa alimentando la idea de una Lana sumida en una tristeza permanente y alienada del mundo que la adora, angustiada por historias del pasado y del presente e incapaz de vislumbrar un futuro cierto incluso junto a su pareja Barrie James-O’Neill, a quien identifica como un personaje “oscuro” que habita “en su propio mundo”. Como Lana.
1
Caribou

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El álbum de Caribou es número 1 de 2014 para María Clara Montoya y Sebas E. Alonso, top 2 para Lolo Rodríguez y top 3 para Sergio del Amo, entre otros.
Desmontando la teoría de que tanto la electrónica como la experimentación han de ir desligadas de la pasión, el último disco de estudio de Caribou trata el amor –el título es obvio– desde todas sus facetas, yendo de la más romántica a la más familiar (la paternidad influye), pasando incluso por el amor a sus fans y el que profesa por los que ya no viven, como es el caso de ‘Julia Brightly’, un tema de dos minutos dedicado a su ingeniera de sonido, que fallecía esta primavera. Pero lo más interesante de ‘Our Love’ es ver cómo Dan Snaith bebe de la electrónica sin caer demasiado en clichés. En la canción que da título al disco se recoge la influencia de la cultura de club, pero también hay hueco para guiños minimal, deep house o incluso dubstep en contados momentos (el último al final de ‘All I Ever Need’). ‘Can’t Do Without You’ sintetiza todo lo que es Caribou: un músico capaz de unir a todas las masas que amen la electrónica sin que haya que distinguir entre bakalas o modernos, una canción capaz de abstraerte y trasladarte a una pista de baile sin salir de casa. Pero, atención, es el glorioso final del álbum, con ‘Mars’, ‘Back Home’ y ‘Your Love Will Set You Free’, lo que termina de encumbrar esta gran obra del artista a los niveles de intensidad de un ‘Walking Wounded’.

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