Sonidos de América Latina - VOL 30 - LOS ABUELOS DE LA NADA "Vasos y besos" (1983)



No se si les sonará un tal Andrés Calamaro. De algo si que les suena no? Pues bien, el gran Calamaro, historia viva del rock argentino, comenzó sus pasos en esta banda, LOS ABUELOS DE LA NADA, y que con una carrera breve, consiguieron ser una de las puntas de lanza de la música argentina.
Con unas letras muy trabajadas, casi poéticas, por Miguel Abuelo, y añadiendo unos sonidos funky, casi bailables y no muy rock, dominaron los primeros 80.
Además, la portada, me recuerda a las ilustraciones de los 80 en España cuando todo el epicentro cultural y musical estaba en Madrid. Corrían los tiempos de la Movida Madrileña.

Esta es su discografía y un breve repaso al disco con su tracklist extraida de wikipedia

Álbumes


Vasos y Besos es el segundo álbum de estudio de la banda argentina de Rock Los Abuelos de la Nada, publicado en 1983 por Interdisc. Con este material llega la consagración definitiva de la banda, principalmente por su segundo sencillo «Mil horas» y canciones como «No se desesperen», «Sintonía americana», «Así es el calor» y «Chalamán» que les brindan una difusión constante. Curiosamente, el álbum no contuvo la canción ¨Vasos y Besos¨ entre los sencillos.
Las composiciones de Miguel Abuelo toman un lugar de privilegio en el álbum. Grandes poesías como «Yo soy tu bandera» y «Espía de Dios» son muestras de ello. Además incluye una canción que formaba parte de los primeros demos de Los Abuelos, «Mundos in mundos». Con todos estos ingredientes, Los Abuelos de la Nada lograron un álbum exitoso que captó al público joven, los acercó al público masivo con las composiciones de Calamaro, sin perder la calidad que caracterizó siempre a la banda y en especial a la obra de Miguel Abuelo.
Luego de la presentación del álbum en Velez Sarfield, Daniel Melingo abandona la formación para dedicarse a su banda Los Twist, que estaba en pleno crecimiento con su primer disco La dicha en movimiento. Su lugar es ocupado por Alfredo Desiata.

Lista de canciones[editar]

Vasos y besos
N.ºTítuloEscritor(es)Duración
1.«No se desesperen» (Voz líder: Abuelo y Bazterrica)(Gustavo Bazterrica)4:57
2.«Así es el calor» (Voz líder: Calamaro)(Andrés Calamaro/Gringui Herrera)2:38
3.«Yo soy tu bandera» (Voz líder: Abuelo)(Miguel Abuelo/Cachorro López)2:49
4.«Sintonía americana» (Voz líder: Abuelo)(M.Abuelo/C.López)3:09
5.«Espía de Dios» (Voz líder: Abuelo)(M.Abuelo/G.Bazterica)2:20
6.«Cucarachón de tribunal» (Voz líder: Bazterrica)(G.Bazterica)3:29
7.«Vamos al ruedo» (Voz líder: Abuelo)(C.López/A.Calamaro)3:32
8.«Mil horas» (Voz líder: Calamaro)(Andrés Calamaro)2:50
9.«Hermana Teresa» (Voz líder: Abuelo)(M.Abuelo/C.López)3:04
10.«Chalamán» (Voz líder: Melingo)(Daniel Melingo)4:05
11.«Mundos in mundos» (Voz líder: Abuelo)(M.Abuelo)4:32

Créditos[editar]




extraído este gran repaso del disco de la web pagina12.com.ar

Escuchar Vasos y Besos es remontarse instantáneamente a los agitados días del ’83, las elecciones, el regreso de la democracia, la alegría y la fiesta, la aceleración, la esperanza, la sensación de alivio y de cierta incredulidad ante la perspectiva de clausurar definitivamente el reino del terror impuesto por la dictadura militar.
En ese disco todo es fiesta, bailar, empujar para adelante, no se desesperen, libertad, vamos al ruedo. Silbatos, percusiones, ritmos latinos, funk, sintonía americana. Vasos y Besos fue el pico creativo de Los Abuelos de la Nada, el álbum que mejor los representaba como banda, que cristalizó en el estudio la carrera ascendente que venían forjando – superando el rechazo inicial de cierto público ante el desprejuicio y libertad escénica de Miguel Abuelo–, hasta erigirse en una de las agrupaciones más exitosas de la época,
El bajista y compositor Cachorro López recordaba a este cronista –en ocasión de la reedición de Vasos y Besos realizada en 2002 por Página/12– las circunstancias de la grabación: “Fue un momento increíblemente feliz. Ya éramos un grupo grande, y como había cinco compositores nos dábamos el lujo de descartar un montón y usar solamente las mejores ideas. La grabación del segundo disco fue un momento mágico y armónico entre todos no-sotros: tengo el recuerdo de juntarnos a cantar los coros en un ambiente de alegría salvaje”.
Entre la dicotomía de una figura legendaria como Miguel Abuelo y un joven y ascendente Andrés Calamaro, proveedor de hits como “Mil Horas”, los Abuelos también tenían un “arma secreta”: Daniel Melingo, quien en aquellos afiebrados días de 1983, integra al mismo tiempo Los Abuelos y Los Twist, participando de Vasos y besos y La dicha en movimiento, y por si eso fuera poco, forma parte de la banda de Charly García que presentó Clics modernos al año siguiente.
Uno de mis recuerdos favoritos del período tiene que ver con él, y un tema que se convertiría en un verdadero símbolo. En esos días, tanto Daniel como yo solíamos visitar a nuestro común amigo el “Negro” Horacio Fontova, en su departamento del Edificio Marconetti, una casa tomada ubicada enfrente del parque Lezama donde el músico y dibujante convivía con su pareja de entonces, Casandra.
Allí, en la desvencijada guitarra criolla del Negro escuché por primera vez a Melingo cantar tímidamente un tema nuevo que había compuesto, con ritmo de reggae y una melodía contagiosa. Se trataba de “Chala-Man”, una ingeniosa y apenas disimulada oda a la marihuana, que en poco tiempo se convirtió en una especie de himno de entrecasa. Cada vez que nos veíamos allí, surgía la requisitoria para que Daniel interpretara “Chala-Man”. Tan convencido estaba de su potencial, que recuerdo ir a preguntarle a Miguel, con quien también tenía una relación de amistad, si no pensaba incluirla en el próximo disco de Los Abuelos (hay que recordar que la banda tenía cuatro compositores de peso como Calamaro, Bazterrica, Cachorro y el propio Abuelo, y que en el primer disco no habían incluido ningún tema de Melingo). Y recuerdo mi alegría cuando Miguel me dijo, con una actitud entre paternal y canchera, –que también demostraba su instinto para detectar una gran canción y un posible hit–, que no sólo la iban a incluir, sino que había decidido concederle a Melingo su primer “lead vocal” dentro de la banda.
Con la salida del disco, “Chala-Man” se convirtió en un himno casi instantáneamente, y hacia fines de ese año Melingo abandonó Los Abuelos, imposibilitado de cumplir con todos los compromisos que le demandaba su participación en tantos proyectos exitosos.


"Sintonia americana"



Biografía extraída de rock.com.ar

Este grupo tuvo origen en La Cueva por iniciativa de Miguel Abuelo y Pipo Lernoud. En realidad, recorrieron el camino inverso que cualquiera de las bandas de la época.
Abuelo acompañó a Lernoud a la compañía discográfica y, repentinamente, el manager le preguntó si él también tenía su grupo. Ahí nomás, Abuelo inventó el nombre y acordó grabar a los tres meses. Debió, entonces, encontrar los músicos que lo secundaran.
El guitarrista Claudio Gabis no aceptó unirse a Los Abuelos porque ya estaba ensayando con Manal, pero sí accedió a grabar con ellos. Luego entraría Norberto Pappo Napolitano como guitarrista estable.
Esa primera formación quedaría integrada, entonces, con Miguel Abuelo (voz), Héctor "Pomo" Lorenzo (batería), Alberto Lara (bajo), Micky Lara (guitarra), Eduardo "Mayoneso" Fanacoa (teclados) y Pappo(guitarra).
El simple que lograron grabar incluía "Diana Divaga" y "Tema en flu sobre el planeta", pero el disco no se editó, sino que solamente tuvo alguna pobre difusión en radios. A los pocos meses, por "diferencias musicales", la agrupación decide disolverse. Abuelo se radicó en España y Pappo continuó un tiempo al frente del grupo, con una inclinación más hacia el blues.
Junto a Cachorro Lopez, Miguel Abuelo regresa a la Argentina en 1979 y comienza la segunda etapa de Los Abuelos. Graban unos demos en 1981 y consiguen muchísima difusión en las radios. Editan "Guindilla ardiente" y "Mundos in mundos", dos simples.
Sin dudas hay que remarcar la presencia de Andrés Calamaro en la banda, por entonces casi un adolescente que estaba a punto de formar una banda con Zeta Bosio cuando lo llamó AbueloCalamaroarrimó el sonido del grupo hacia el pop y el new wave de los 80, y compuso y cantó los que tal vez sean los dos éxitos más importantes del grupo: "Sin gamulán" y "Mil horas".
El primer álbum ("Los Abuelos de la Nada", 1982) fue producido por Charly García, mientras éste componía "Pubis angelical". Contenía hits que se convertirían en clásicos: "Sin gamulán" y "No te enamores nunca de aquel marinero bengalí". El mismo García apadrinó el show presentación en el teatro Coliseo, en el cual tuvieron tanto éxito que los animó a iniciar una gira por el interior, que no pararía hasta fines de ese mismo año. La amistad de la banda con Charly terminaría por dar grandes resultados: los invitó a participar, como grupo soporte, de su presentación en Ferro, en diciembre de 1982, junto a Suéter.
El primer Obras llegó en junio del '83, donde adelantaron material: "Espía de Dios", "No se desesperen" y "Sor Teresa". Estos temas se incluirían en la segunda placa, "Vasos y Besos", que se editaría a fines de ese año. El crecimiento de la banda quedaría demostrado con el show en el estadio de Velez, "descorchando el '84 con Vasos y Besos", sólo un diciembre después de la invitación de García a telonearlo.
El tercer disco, "Himno de mi corazón" (1984) fue presentado en el Teatro Coliseo, en diciembre. Sin Melingo ni Bazterrica y con Afredo Desiata y Gringui Herrera en reemplazo, registraron los conciertos del Teatro Opera para sacar un disco en vivo.
En noviembre de 1985 se presentaron en el Festival Buenos Aires Rock & Pop, junto a Charly García, Nina Hagen, INXS y Fito Páez. El show sufrió muchos problemas de organización, lluvia torrencial e inoportunos cortes de luz. En el campo de juego, la violencia entre el público se incrementaba por las demoras. Miguel Abuelo cerró el show entonando "Himno de mi corazón" con la cara ensangrentada por un botellazo que había recibido.
Para el último trabajo discográfico de Los Abuelos ("Cosas mías", 1986) ya la banda era distinta: Abuelo (voz), Kubero Díaz (guitarra), Juan Del Barrio (teclados), Marcelo Fogo (bajo) y Polo Corbella (batería).
Con esta formación brindaron varios recitales, pero la convocatoria había descendido considerablemente. La agrupación se disolvió en forma definitiva a fines del '86. Miguel Abuelo murió de VIH el 26 de marzo de 1988.
Cachorro López editó dos recopilaciones (en 1994 y 1995) con remasterizaciones y una versión bailable de "Marinero bengalí".

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