Los mejores discos de 2017 según JENESAISPOP


Como siempre la gente de JENESAISPOP intenta desmarcarse de la mayoria y coloca a Lorde como mejor disco internacional y a Rosalia como el mejor nacional.

Lo hace sin separar los mejores discos nacionales e internacionales, es de los pocos que no lo hacen y en su web podéis mejor los 50 mejores discos del año.


El año 2017 ha sido un curso muy curioso: comenzó con grandes álbumes y la progresión de sus primeros meses prometía un año excelente, teniendo en cuenta los grandes nombres que publicarían disco tras el típico relajo veraniego en la industria. Sin embargo, la segunda mitad del año se ha enfriado de manera ostensible, dejándonos una cosecha menos espectacular de lo que se aventuraba. Con todo, hemos vivido un año repleto de grandes obras musicales de géneros de lo más diverso, con nombres nuevos dejando atrás a los nombres capitales de los últimos años y algún veterano dando lecciones. Pero sobre todo ha sido un gran año para el panorama nacional, donde el urban pop ha irrumpido con gran fuerza a la vez que artistas jóvenes han demostrado que el folclore patrio tiene mucho futuro.


10
The Magnetic Fields

magnetic-fieldsUna vez que te vas adentrando en él, te va invadiendo el anhelo de que ’50 Song Memoir’ no se termine nunca. Sin exponer al autor demasiado porque no era necesario ni nadie se lo había pedido, es una obra que permite conocer mejor a un artista de prestigio que intuíamos que podía dar más de sí mismo. Además, que este sea el primer largo biográfico de Stephin y probablemente el último, se relaciona con la producción musical dada a la obra. Merritt toca casi un centenar de instrumentos en el disco, rodeado de su equipo de confianza habitual, pero rara vez suenan más de dos o tres de ellos al mismo tiempo. Esa decisión artística contribuye a fomentar la sensación de intimidad y empatía con el oyente, que además de estar disfrutando de la exposición del artista, recuerda también sus propios juegos infantiles, sus grupos adolescentes favoritos, sus idas y venidas con alguna pareja, la satisfacción del sexo anónimo, los atentados terroristas, el varapalo que supone la primera noción de la muerte o lo decepcionante de algunas normas sociales. ’50 Song Memoir’ podría haber sido mejor con un quínteto de singles tan claros como ‘I Thought You Were My Boyfriend’, pero es que entonces sería directamente uno de los mejores discos de la historia. Ni más ni menos que el disco que desearíamos realizara cualquier artista que admiremos. Supera esto, Sufjan Stevens.
9
The War on Drugs

warondrugsLa diferencia que propicia que estemos ante un disco de The War on Drugs superior a ‘Lost In The Dream’ está en pequeños grandes detalles. La producción, elegante y cuidada, hace que todo suene pulcro –incluso cuando llegan las guitarras más sucias y aguerridas– y que cada segundo sea literalmente un deleite que no cabe perderse. Un mejor y mayor uso de sintetizadores –digitales y analógicos, además de otros teclados más primitivos, como el melotrón o la celesta– aporta además un nuevo componente a la pócima de The War On Drugs que abre posibilidades fascinantes que ya se avanzaban en ‘Strangest Thing’ y ‘Holding On’. Ingredientes aparentemente sencillos pero que denotan un largo y minucioso trabajo (el álbum se ha grabado en 13 estudios dispersos por Estados Unidos, a menudo con Adam Granduciel como intérprete de buena parte de los instrumentos) por parte de su autor. Así las cosas, podemos decir sin rubor que si la pasada década el cetro del nuevo rock norteamericano estuvo indiscutiblemente en manos de Wilco, en los 10s podría estar ya en manos del músico de Filadelfia, que en sus inicios parecía un actor menor que quedaría ensombrecido por el talento de su amigo Kurt Vile cuando dejó la banda. Sin embargo, la propuesta de Granduciel está lejos de la que enarboló la banda de Jeff Tweedy: se diría que su gran transgresión sonora es no la experimentación, ni sonar más alto o intrincado, sino la de emocionar sonando de manera prístina. A gloria pura.
8
Perfume Genius

perfumeLa metamorfosis musical que Perfume Genius mostró hace tres años en ‘Too Bright’ sigue su curso en esta ocasión. El álbum arranca con una balada al piano clásica de sus primeros dos largos como ‘Otherside’ que, al igual que ‘Slip Away’, explota con las justas dosis de caos épico a lo M83. Pocas pegas, por no decir ninguna, se le pueden poner a un inicio tan sentimentalmente evocador capaz de dejarte sin habla. Desde los primeros segundos si algo destaca, sin duda, es el gran trabajo que el productor Blake Mills (John Legend, Fiona Apple) ha hecho llenando los temas de infinitos pequeños detalles. Sin ir más lejos, esa guitarra glam a lo ‘Queen’ que aquí se manifiesta en ‘Sides’, donde además le echa un cable la cantante Weyes Blood; los preciosos arreglos de cuerda de ‘Valley’, o esos vasos de cristal que sirven de percusión para ‘Go Ahead’. Con cada escucha el oyente es capaz de apreciar nuevos elementos que a primeras podrían pasar desapercibidos, por lo que esto augura una larga vida a estos nuevos trece temas. ‘No Shape’ es un arriesgado trabajo de una sensibilidad arrolladora en el que Hedras afianza su posición como uno de los mejores vocalistas de la actualidad. Se tenga o no a primeras empatía con el personaje y lo que cuenta, indudablemente, nadie a quien la sangre le corra por las venas puede afirmar que esta colección de canciones no son emocionantes y preciosas a partes iguales.
7
St Vincent

masseductionTal y como la propia Annie Clark expuso al diseccionar la preciosa ‘New York’ para una emisora de radio, ese “héroe” al que alude en la canción se refiere en buena medida a Prince, Leonard Cohen o David Bowie, todos ellos desaparecidos en los últimos dos años, marcando una etapa trágica para la música popular. Precisamente Bowie, aunque ella nunca lo conoció ni colaboró con él, es una figura que emerge en varios sentidos al enfrentarse a ‘MASSEDUCTION’, el quinto disco de estudio de St. Vincent. Sobre todo, en cuanto a que, como sucedía con el artista británico, Clark se revela como una artista camaleónica, desafiante y magnética como pocos en su generación. Aunque es cierto que es un disco menos fácil de lo que dejan ver sus adelantos, y que parte del álbum parece sostenerse más en lo estético que en lo compositivo (da la sensación de que algunas de estas canciones –‘Savior’, ‘Pills’, exceptuando su majestuosa coda– quizá no resistirían la prueba de someterse a un tratamiento puramente acústico), no es frecuente encontrar en nuestros días un álbum tan icónico, personal, seductor, emotivo, cargado de significado y digno de ser recordado a lo largo del tiempo como este ‘MASSEDUCTION’.
6
Rosalía

rosalia-los-angeles‘Los Ángeles’ es una presentación como cantaora solista de estructura semejante a la del debut de cualquier cantaor o cantaora ortodoxo: una selección de palos variados, frecuentemente con letras tradicionales o populares, en los que el artista muestra su aptitud y sus antecedentes. Así, encontramos su capacidad para brillar, revelando la personalidad clara de su quejío, en alegrías (‘Si tú supieras compañero’), tangos con y sin tientos (‘Por mi puerta no lo pasen’, ‘Catalina’), fandangos (‘Que se muere que se muere’) y fandanguillos (‘Por castigarme tan fuerte’), seguidillas (‘De plata’), tarantas y malagueñas (‘Día 14 de abril’, ‘Nos quedamos solitos’) y hasta palos más específicos como la guajira (‘Te venero’), la saeta (‘El redentor’) o la milonga (‘La hija de Juan Simón’). Rosalía deja una huella interpretativa maravillosa, con un timbre delicado pero rotundo, que se pone como cota a los venerables intérpretes de las letras que recupera de finales del siglo XIX y principios del XX, con tanta intención: La Niña de los Peines, Manolo Caracol, Porrina de Badajoz, Rafael Farina, Pepe Marchena, D. Antonio Chacón, Antonio Molina, Enrique Morente… Sin embargo, tan intencionada como la elección de esos referentes, letras y palos, es la de un productor como Raül Refree, un guitarrista alejado del clásico tocaor de acompañamiento, resultando más ingenioso e imaginativo que académico y ortodoxo. Sus aproximaciones a estos géneros respiran libertad e inspiración, sin perder solemnidad, creando una mezcla iconoclasta y rica. Una presentación inmejorable, a la altura de las expectativas, que son aún más altas de cara a un futuro que se adivina brillante.
5
Arca

arca-pielAhora que se reparten créditos de composición hasta por saludar en un estudio, Björk merecería un “writing credit” en el nuevo disco homónimo de su colega y colaborador Arca por haber motivado al músico venezolano a cantar en sus canciones, algo inédito hasta ahora. Claramente es la voz de Arca, no ya tanto sus producciones, la verdadera protagonista de un disco en el que Alejandro Ghersi suena más vulnerable que nunca y, por consecuencia, más libre. “Aquí están mi voz y mis entrañas: sois libres de juzgarlas”, decía Ghersi en la nota de prensa del álbum. ¿Se puede ser más libre que eso? ‘Arca’ es el sucesor natural de ‘Mutant’ en tanto que ese “mutante” se ha convertido al fin en la persona que Alejandro Ghersi es en realidad. “Quítame la piel de ayer”, canta Arca en la primera frase del disco. ¿Y quién es esa “persona”? Ghersi cuenta que “Arca” es el nombre que identifica sus emociones, no su experiencia como ser humano, de modo que puede entenderse ‘Arca’ como un ejercicio de emoción universal, y claramente ha funcionado: hasta el mismísimo Ryuichi Sakamoto ha caído rendido a sus pies.
Esta es la promesa de la catarsis. Ghersi ha dicho que ‘Arca’ es gore… y va a ser que tiene razón.
4
The xx

the-xx-i-see-youSi en ‘Coexist’ Jamie xx ya se postulaba como el orfebre en la sombra, en ‘I See You’ tenemos la confirmación definitiva. El éxito de ‘In Colour‘ en 2015 es determinante para entender el sonido de este nuevo álbum. La banda, desde sus inicios, tenía la idea en la cabeza de grabar en el estudio solo aquello que fuera después posible tocar en vivo. No obstante, la puesta de largo de Jamie y sus sesiones de DJ en solitario les hizo vislumbrar, a Romy y Oliver, que había un sinfín de nuevos terrenos sonoros que explorar y que la electrónica podía ser igual de emocionante que sus guitarras y sus bajos. Al no atreverse a cantar (al menos, de momento), Jamie ve los samples como una tercera voz alternativa para The xx. Es conocido el uso de ‘I Can’t Go For That (No Can Do)’ de Hall and Oates en la pegajosa ‘On Hold‘, pero este es un recurso del que se valía también en el segundo adelanto, ‘Say Something Loving‘ (donde reivindican el ‘Do You Feel It?’ de Alessi Brothers); o en esa ‘Lips’ con aderezo tropicalista que bien podría ser una de las canciones más sensuales que han firmado hasta la fecha y en la que usan ‘Just (After Song of Songs)’ de David Lang (las trompetas que dan la bienvenida en la bailable ‘Dangerous’ son propias según los créditos). Un álbum con un enorme potencial para captar nuevos fans que el grupo desperdició con una pésima promoción.
3
Kendrick Lamar

kendrickDesechando (aunque no enteramente) el jazz y el funk clásicos como base de su sonido, una apuesta sublimada en el sobresaliente ‘To Pimp a Butterfly’ y su epílogo ‘untitled unmastered.’, ‘DAMN.’ llega con la premisa de resituar el rap de Kendrick Lamar Duckworth en la época contemporánea, contextualmente más próximo a ‘good kid, m.A.A.d. city’. Sin embargo, nada es categórico ni definitivo en la carrera del rapero de Compton. Aun logrando esa vigencia, con una entidad clara y sólida desde las primeras escuchas, aquí se diluyen las líneas de pasado, presente y futuro, tanto en lo sonoro como en lo lírico. ‘DAMN.’ se debate entre la influencia jazzística, el G-funk (‘DUCKWORTH.’, ‘YAH.’), el trap (‘DNA.’ ‘GOD.’), el R&B (‘LOVE.’) y hasta el rock (‘HUMBLE.’). Pero lo más llamativo de esta amalgama que fluye de lo experimental a lo comercial con enorme naturalidad es lo mucho que se aproxima al pop. ‘LOYALTY.’, ‘PRIDE.’ (muy Frank Ocean), ‘ELEMENT.’ o ‘LUST.’ son un reflejo de ese concepto de lo popular que reina hoy en día, cada vez menos encorsetado y rígido. En ‘DNA.’ -apabullante– o ‘XXX.’, Kendrick se eleva varios palmos del suelo por encima del resto de artistas de su estilo (solo Kanye West y Chance The Rapper pueden hacerle sombra ahora mismo). Pero considerando que ‘DAMN.’ es más que nunca un reflejo de lo que hoy consideramos globalmente popular, este paso de Kendrick Lamar va más allá de su género. ¿Quién puede negar que en el futuro se hable de esta excelente terna de álbumes que Duckworth ha facturado en este lustro como hoy se hace de ‘Bringing It All Back Home’, ‘Highway 61 Revisited’ y ‘Blonde on Blonde’?
2
Slowdive

slowdiveQue Slowdive hayan decidido llamar su nuevo disco ‘Slowdive’ más de 25 años después de su debut ha de significar algo. Cuando un artista o un grupo decide llamar a una obra que no es la primera con su propio nombre suele querer decir que está ofreciendo una nueva y mejor versión de sí mismo. Fue el caso de ‘Beyoncé’, lo ha sido de ‘Arca‘ y lo es de la banda clásica de Neil Halstead, que por cierto sacaba antes de cualquier largo un EP llamado también ‘Slowdive’, encabezado por una canción llamada ‘Slowdive’. El grupo fue pionero del shoegaze y ha vuelto para reivindicarse a sí mismo, pero ha decidido dar un paso más allá, ofreciendo un disco que ya no podrá ser tan influyente como ‘Souvlaki’, pero sí reúne su mejor colección de canciones, la más asequible, y con una producción más expansiva y limpia, menos noventera. Ya quisiéramos que todas las reuniones estuvieran tan justificadas y vinieran con tantas ideas bajo el brazo.
1
Lorde

‘Melodrama’, planteado como un disco post-ruptura, no habla “de estar sola y punto”. Habla de estar sola en una etapa vital concreta y en una generación concreta y, por ello, habla de esta etapa y esta generación quizás con una claridad y libertad que muchos otros no han conseguido. Para explicar todo esto, Lorde ha querido usar el contexto de una fiesta en casa con objeto de dar cohesión al álbum. La adolescencia de ‘Pure Heroine’, donde encontrábamos la frase “it feels so scary getting old” (‘Ribs’), da paso por tanto a la etapa siguiente en ‘Melodrama’, a un “¿y ahora qué?” muy bien construido a lo largo de un tracklist perfectamente dispuesto. Los dos conceptos principales del disco están bien representados tanto al inicio como al final (‘Green Light‘ da el pistoletazo de salida a este viaje -su “¿y ahora qué?” es casi literal- mientras ‘Perfect Places‘ lo cierra y ofrece una respuesta), y parece presentar una estructura en tres partes. La primera encajaría tanto “la parte buena de estar sola” de la que habla Lorde como referencias a esa relación que terminó, y a otras no tan serias pero sí intensas. La segunda parte de esta estructura comienza con el choque respecto a lo anterior que supone ‘Liability‘, quizás la mayor joya de este segundo trabajo, y a partir de aquí las referencias a relaciones tienen un carácter más amargo. Y al final, ‘Perfect Places’ sería la única componente del tercer acto, uniendo características tanto del éxtasis de la primera parte como de lo amargo de la segunda. Y a la vez distanciándose de ambas a través de una reflexión: nuestra juventud nos lleva a vivir experiencias que son esos “lugares perfectos”, y esto no quiere decir que no tengan ningún fallo, sino que son perfectos en tanto que son experiencias únicas. Experiencias vividas con incertidumbre, euforia y miedo, todo a la vez, con Lorde consiguiendo transmitirnos a la perfección esta mezcla de emociones a lo largo de las canciones que forman este estupendo regreso.

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