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Sonidos de América Latina - VOL 50 - ANDRES CALAMARO "Honestidad Brutal" (1999)


Como no.
Tenía que ser justo y ya lo dije en la presentación de esta temporada. No quería repetirme y me propuse hablar de 84 discos de 83 artistas distintos.
No cuadraban las cuentas porque quería, como humilde homenaje, que el gran Calamaro fuera el único que apareciera por partida doble.
Y encima con dos de sus obras más arriesgadas, "El Salmón", con sus 100 canciones en 5 cd´s.
Y ahora esta "HONESTIDAD BRUTAL" una maravilla de 37 canciones en dos cd´s.
Justo dos años despues del que consideran muchos el gran album de Calamaro "Alta Suciedad", se lanzaba en un torrente de creatividad a publicar casi 40 canciones.
Y aqui no hay bocetos, esqueletos de canciones, experimentos como los hay en "El Salmón", aqui de las 37 canciones hay más de 25 que son una delicia.
Adoro este disco, no se la de veces que lo he escuchado, sin duda el que más veces he puesto de su discografía.

Si os apetece leer un poco sobre esta obra, internet está lleno de opiniones pero os recomiendo ir a lo clásico, comprar el libro de Dario Manrique "HONESTIDAD BRUTAL O LA HUIDA HACIA ADELANTE DE ANDRES CALAMARO". totalmente recomendable.

Os dejo con dos críticas a este disco de medios españoles, Fonoteca y Rockdelux, ya que sin duda creo que es el artista argentino que más se ha colado en el mercado español (la aventura de Los Rodriguez ayudó y mucho).
Ah, y al final una bonita sorpresa, el propio Calamaro comentando una por una las 37 canciones.

Este álbum fue editado en 1999. Sus canciones fueron compuestas y grabadas en 1998/99 en las ciudades de Nueva YorkMiamiMadrid y Buenos Aires, en sendos viajes que el artista realizó durante la gira de su anterior álbum Alta Suciedad. Los músicos permanentes del disco fueron los que acompañaban a Calamaro desde varios años atrás, empezando por su eterno compañero y amigo el guitarrista Augusto "Gringui" Herrera, el también guitarrista Guillermo Martín, el bajista Candy Caramelo, el baterista José "El Niño" Bruno y el experimentado tecladista Ciro Fogliatta (Los Gatos). Junto a ellos se sumó la participación de muchos músicos y personajes que ayudaron a la producción del disco que según la discográfica DRO, es el que más ha costado en toda su historia: alrededor de 250 mil dólares.
El disco incluye temas en géneros de Tango, folklore, rock, reggae, bossa nova, algo de experimentación y la canción visceral. Exceptuando Naranjo en flor (Virgilio y Homero Expósito) y algunos tracks en colaboración, todo el disco está compuesto por Andrés.

Colaboraciones

Calamaro se hizo cargo de varios instrumentos en la grabación y desfilaron por las sesiones músicos y personalidades de la talla de PappoCiro FogliattaMarc RibotMariano MoresVirgilio ExpósitoMorisDaniel MelingoDiego Armando MaradonaClota Ponieman entre otros.
El disco fue producido y mezclado por el mismo Calamaro, Guido Nissenson y Joe Blaney.

Lista de temas

CD 1

  1. El día de la mujer mundial (3:29)
  2. Te quiero igual (3:57)
  3. La parte de adelante (4:23)
  4. Clonazepán y circo (3:01)
  5. Los aviones (4:25)
  6. Más duele (3:11)
  7. Cuando te conocí (3:19)
  8. Prefiero dormir (4:27)
  9. Jugar con fuego (3:00)
  10. Maradona (1:49)
  11. Una bomba (4:19)
  12. Socio de la soledad (3:42)
  13. Son las nueve (3:09)
  14. Las dos cosas (5:10)
  15. Veneno (6:30)
  16. Ansia en Plaza Francia (2:52)
  17. Paloma (4:57)
  18. Con Abuelo (5:28)

CD 2

  1. No tan Buenos Aires (7:29)
  2. El tren que pasa (3:38)
  3. Victoria y Soledad (2:57)
  4. Mi propia trampa (2:35)
  5. Negrita (4:57)
  6. Voy a dormir (3:00)
  7. Eclipsado (3:32)
  8. Mi quebranto (3:40)
  9. Me pierdo (4:22)
  10. Hacer el tonto (3:09)
  11. Naranjo en flor (3:52)
  12. Aquellos besos (4:35)
  13. No son horas (4:13)
  14. Las heridas (2:39)
  15. Hay (3:47)
  16. El ritmo del lunes (3:11)
  17. Para qué (2:40)
  18. No va más (3:48)
  19. La parte de atrás (3:07)



Como siempre, la gente de lafonoteca.net haciendo grandes reseñas de discos:

Tras el éxito de “Alta Suciedad” (DRO, 1997)Calamaro afrontaba el final del siglo XX con “Honestidad Brutal” (DRO, 1999), un disco doble que aún hoy provoca debate entre los seguidores del músico, y que suponía un salto sin red, una clara ruptura con su predecesor.
Si “Alta Suciedad” era un disco cuidado hasta el más mínimo detalle, que contaba con la presencia de algunos de los mejores músicos de sesión de los Estados Unidos, “Honestidad Brutal” por su parte,  tiene un sonido mucho más crudo y un repertorio de canciones más amplio, 36 nada menos (una versión alternativa de “La parte de adelante” cierra el álbum). Ello suscitó críticas sobre la irregularidad de la cosecha y la necesidad de un filtro para los temas. Sin embargo, para ser un disco doble facturado apenas dos años después de la anterior entrega y con tantas piezas inéditas, el nivel es extraordinario.
En abril de 1998, en un periodo de efervescencia creativa, Calamaro grabó en Buenos Aires junto a varios amigos -entre ellos Coti Sorokin y su hermano Javier- varias de las canciones incluidas en “Honestidad Brutal”. Parecía haber repertorio suficiente para gestar un disco, pero el músico argentino no paraba de componer y decidió posponer su publicación.
Preocupado por la relación entre el tiempo y la música y encariñado con la urgencia y emotividad de los temas grabados a quemarropa, Calamaro quiso aprovechar el resultado de aquellas sesiones y continuó registrando canciones bajo la premisa de la inmediatez. Pasó por más de una decena de estudios de Argentina, España y Estados Unidos, y contó con la producción de Joe Blaney en algunas ocasiones; él mismo llevó el timón en otros casos. También participaron en la aventura algunos de los músicos de excepción que Blaney había reclutado para “Alta Suciedad”, como Marc Ribot o Hugh McCracken. De todo ello resultó “Honestidad brutal”, un disco viajero y errante, y al tiempo “una superproducción”, recuerda el autor. Alfonso Pérez, de DRO, aseguró a la revista Efe Eme que “si no fue el álbum más caro de la compañía, casi”.
“Honestidad Brutal” es un disco que hace honor a su nombre y muestra todas las aristas del músico argentino, las más celebradas y las más cuestionadas. También es un álbum -y de ahí en parte el título- que se nutre de las experiencias vitales del autor, entonces afrontando un proceso de separación. Muchas de las canciones reflejan este turbulento periodo personal, y caben todo tipo de enfoques: hay temas descarnados como “El día de la mujer mundial” o “Son las nueve”, pero también piezas construidas a partir de una energía hiriente -la que se tiene, o se sufre, en momentos de cambio- y buenas dosis de humor. Sirvan como ejemplo “Te quiero igual”, “Jugar con fuego” o “Cuando te conocí”.
“Honestidad Brutal” contiene varios pasos adelante de Calamaro, y precisamente esta última canción es uno de ellos, aunque en principio no enamoró -ni mucho menos- a la crítica. Narra una historia de amor inolvidable con un tono entre la más implacable revancha y la más absoluta inocencia. La presentación de los personajes es maravillosa y muestra a un autor maduro: “Cuando te conocí ya no salías / con el primero, que te había abandonado / no vale la pena hablar de aquellos años pasados. / Cuando te conocí ya no salías / con aquel chico casado / que te prometía que la dejaría / y todavía no se había divorciado. / Cuando te conocí, te reconocí por tus botas / y mientras tomabas tequila, / dejamos atrás dos almas rotas”" (si quieren un consejo, busquen el videoclip, en el que el protagonista encarna a un policía corrupto en la lucha antidroga; pura ironía).
Paloma” es otro de los hallazgos, arquitectura sonora. Calamaro parte del “No woman no cry” de Bob Marley para transformar el himno de Amnistía Internacional en una sangrante firma de divorcio, con guitarras que suenan como si en lugar de cuerdas tuviesen alambres de espino. El órgano completa el colchón perfecto para que el autor escupa unas rimas urgentes (la voz es la de la primera toma) y cargadas de guiños. Ribot pone el colofón con un solo estremecedor.
Los aviones” es quizá la mejor canción del álbum. Tiene aires de bossa y el trabajo de Ribot con la guitarra es magistral. La letra, cargada de imágenes brillantes, habla de enganches peligrosos -no se sabe si lo es más la cocaína o la melancolía- y de la dificultad de superar una relación fallida: “Es tarde, se hizo de día / menos mal que está nublado / se acabó todo lo que había / queda un cigarro mojado / Porque quiero dormir / y soñar con ella / mientras por afuera / pasan los aviones / no quiero que se termine / no quiero que me abandones”.
El tango también está presente y protagoniza alguna de las mejores piezas del disco. Andrés pone letra a un clásico de Mariano Mores, quien le acompaña en “Jugando con fuego”, quebranto e ironía a voces y piano. Otro tótem del género, Virgilio Expósito, interviene en “Naranjo en flor”, tema imperecedero que escribió junto a su hermano Homero y que es otra de las cumbres del álbum.
Hay otras gemas en “Honestidad Brutal” que quizá no tengan tanto calado, pero que mantienen un alto nivel de calidad. La enfermiza “El día de la mujer mundial”, puro rencor, supone un inicio arrollador junto a “Te quiero igual” y la entregada “La parte de adelante”, impulsada por el piano. “Clonazepán y circo” parece bajar la intensidad, pero no lo hace en absoluto, con una cruda y reivindicativa letra. “Son las nueve” y “No son horas” tienen pegada y “Con Abuelo”, que finiquita el primer CD, es un emotivo homenaje -quizá a medio terminar- al malogrado Miguel Abuelo, compañero de Calamaro en Los Abuelos de la Nada, grupo argentino de los 80.
Además del rock -hilo conector del disco-, o la bossa y el tango, ya citados, tienen acomodo en “Honestidad Brutal” otros muchos estilos, como es habitual en el autor. Hay espacio para piezas largas y recitadas, incuestionable herencia de Dylan, como “No tan Buenos Aires”, duro retrato de su ciudad y de su país natal; también para el reggae -“Las heridas”-, el funk -“Más duele”-, el blues -“No va más”- o la ranchera -“Hacer el tonto”; e incluso para la pachanga -“Maradona”, un himno nada solemne para el astro argentino, que colabora en la grabación-.
Y, es de suponer, habrá quizá en “Honestidad Brutal” muchas piezas prescindibles, aunque es difícil decir cuáles cuando uno relaja el oído para escuchar el disco de principio a fin. Puede que la experiencia ruidista de “Hay”, “Para qué?” -cargada de citas relativas al cine- o “Una bomba” no tengan la calidad suficiente, pero aunque parece imposible sustraerse a la tentación de eliminar algunos cortes e imaginar un álbum diferente, hay que reconocer a Calamaro que el repertorio tiene coherencia y hondura.
Lo que es seguro es que lo que parecía un verdadero riesgo comercial, hacer un disco doble con 36 canciones nuevas, supuso un nuevo éxito para Calamaro, tanto en Argentina como en España. “Honestidad Brutal” es un álbum auténtico, repleto de talento y emoción y cuya importancia no reside únicamente en la calidad del repertorio; es un tratado sobre el proceso de grabación -cómo deben hacerse los discos, cómo deben sonar, qué deben contener y qué no- que suscita polémica y que aviva el debate sobre la música popular.

"te quiero igual"


Y como no, la revista Rockdelux que no es muy dada a descatar discos latinoamericanos, ensalzó a "Honestidad Brutal" como el mejor disco del año.



Un (doble) disco más grande que la vida. El tópico, en este caso, se ajusta a la realidad. Nunca Calamaro brilló tanto y tan profundamente. Una obra por la que merece pasar a la historia. Un montón de canciones (37) irregularmente extraordinarias que crean un estado de ánimo de derrota emocional y física que contagia y enamora. Es un triunfo del rock a la antigua usanza: romántico y libertino, desnudo y visceral. Juan Cervera escribió la crítica de “Honestidad brutal”, escogido mejor álbum español del año 1999 en el Rockdelux 170. Ya saben: “Ignorarlo es alimentar tu ignorancia”.


No, no es un disco de rebajas ni de saldo, a pesar de que una etiqueta bien visible anuncie “37 nuevas canciones. Precio especial”. En un ataque de incontinencia creativa, Andrés Calamaro se encontró con un centenar de canciones sobre la mesa. Todas aprovechables. La selección ha quedado finalmente en treinta y siete, casi dos horas y media de música en lo que es uno de los discos más ambiciosos, y desde ya una referencia, de los últimos años de rock en castellano. “Honestidad brutal”toma el testigo del anterior “Alta suciedad” (1997), un trabajo con mejores intenciones que resultados, y deja que la pasión musical del argentino se derrame sin cortapisas. En un proyecto de estas características los altibajos y tiempos muertos son inevitables, pero de lo que no hay duda es de encontrarse frente a un álbum de nota alta que, partiendo del tópico del manoseado rock’n’roll way of life, sabe crear canciones vivas y frescas sin quedar atrapadas en el círculo de la caricatura: aquí se revive el pulso de, tres ejemplos al azar, los buenos tiempos de Burning, Loquillo o Los Fabulosos Cadillacs. Calamaro sabe lo que quiere y, lo más importante, sabe cómo explicarlo.
Es este un disco alimentado de mitos e historia, con ventanas abiertas a Bob Dylan, The Rolling Stones, Lou Reed, Bob Marley, Carlos Gardel o James Brown. Aquí hay blues, reggae, funk, ska, tango, dub, rancheras, bossa nova, soul y pop. Pero, ojo, nada que ver con el terrorífico crossover. Calamaro sencillamente elije el formato que le conviene para vestir sus historias cotidianas con los mejores ropajes. La sencillez es su arma –aunque literariamente a veces esta tropiece en un infantilismo tan encantador como preocupante–, pero, como él mismo apunta en las notas interiores, nunca debe confundirse sencillez con vulgaridad (y con “Te quiero igual”“Victoria y Soledad”, “Cuando te conoc픓Los aviones”, “Aquellos besos”“La parte de adelante” o “Me pierdo” lo demuestra sobradamente).
“Honestidad brutal” es un disco de y con amigos (Marc Ribot, Moris, Los Auténticos Decadentes, Virgilio Expósito, Andy Chango, Corcobado...), ciudades (Buenos Aires, Madrid, Nueva York, Miami), fútbol (“Maradona” y “Hacer el tonto”, esta una ranchera donde el crack hace eso, el tonto), mujeres, cocaína y amor. Un amor que se desparrama en cada nota del álbum y que, cuando llega la despedida con “La parte de atrás”, precioso reprise de “La parte de adelante”, sirve para perdonar los vaivenes que uno ha vivido durante tan largo viaje. Andrés Calamaro ha entregado, salvando las distancias (“la honestidad es una obligación”: él tiene que ser el primero en reconocer que existen), su particular “Blonde On Blonde”, su “The River”, su “London Calling”. Ignorarlo es alimentar tu ignorancia.



UNA POR UNA, LAS CANCIONES DE HONESTIDAD BRUTAL COMENTADAS POR DON ANDRES CALAMARO.


1) El Día de la Mujer Mundial: "Escrito en la carretera camino a Tandil. Un poco misógina pero no tanto: rencor, sí, pero con baba. Lo grabamos el primer fin de semana. Ese fin de semana en que vi que la canilla estaba abierta y pensé que había empezado y que terminaba el disco. O los primeros diecinueve temas. Después no encontré ningún motivo válido para no seguir huyendo hacia adelante. Así que seguimos un año". 
2) Te quiero igual: "Tiene varios homenajes y citas a partir de cinco frases: una de Fito, inmediatamente seguida por una de Sabina. Los pongo juntos. La única con melodía instrumental y no cantada. En cuanto a la comparación con BD, bueno, gracias otra vez. Pero mi ignorancia es enorme y mis habilidades pequeñas. Como dice Sabina de BD: No entiendo la letra pero sé que algo tiene que ver conmigo. Eso". 
3) La parte de adelante: "Una canción que ya existía, que siempre la tuve y que tardé demasiado en grabar. Le tengo respeto y miedo. Te das cuenta de eso porque mi voz está sobregrabada. Cuando mi voz está así es que se trata de una de esas canciones. Fijate en mis discos. Es una canción de varón domado y feliz, escrita mientras ves a tu chica pasearse por la casa y ni se te pasa por la cabeza que esa chica va a abandonarte. Tal vez por eso es una de las favoritas de las mujeres".
4) Clonazepán y Circo: "Claro exponente de la lírica Fin de semana perdido. Todavía faltaba un año para terminar y quién podía imaginarlo. Un tema latinoamericano porque hay mucha cocaína. Clonazepán es el nombre técnico del Ribotril y la canción muestra todo lo que aprendí a partir de Emotionally Yours de BD. Cuando me digan que se parece a él, voy a preguntar a cuál de todos los BD y van a tener que contestar Empire Burlesque. Si no, wrong answer". 
5) Los aviones: "Sonido de infancia. 69. Bossa-nova. Una canción muy Di Tella".
6) Más duele: "Serge Gainsbourg. Funk. Algún día me gustaría grabar todo un disco asi".
7) Cuando te conocí: "Escrita en un avión leyendo la letra de "Tangled Up in Blue" de Blood on the Tracks. Después me estrellé". 
8) Prefiero dormir: "Pertenece a la época de la Cápsula, de la Esfera Solitaria, en Madrid. Grabar y grabar y grabar hundido en el fondo del mar".
9) Jugar con fuego: "Otro sueño hecho realidad. Y ni lo había soñado. Escribir con Mariano Mores y darme cuenta de la diferencia entre un compositor y un vago que escribe canciones. ¡Me hizo ir diez días seguidos a su casa! Aprendí mucho. Y le hizo un elogio irrepetible a mi faceta de cantante. Me comparó con el mismísimo último Gran Gladiador. Me ofreció seguir componiendo juntos; pero la verdad, me parece que lo único que quería era seguir escuchando su piano, ¡ja!". 
10) Maradona: "Un periodista rock argentino lo comparó con una jodita para Tinelli. Mi definición de periodista rock argentino: aquel que escuchó tres discos y se compró una birome. La canción es el rescate del individuo por encima de cualquier rito masivo. Me acuerdo cuando a los doce años caminábamos con Charlie Feiling por la calle Corrientes y decíamos: Ajjjjjj... ¡Qué asco, la masa! El desprecio por la multitud muy propio de los intelectuales de Buenos Aires. Yo no sé si soy intelectual, pero de Buenos Aires soy, seguro". 
11) Una bomba: "Algunos pasajes pueden ser considerados machistas. Un poco stone y sacando pecho. Por eso toco el bajo. Pobrecito de mí. Todavía no estaba destruido del todo y no me daba cuenta de las desgracias que se me estaban por venir encima". 
12) Socio de la soledad: "Confesar un dolor que no duele pero sospechando que va a doler más tarde. La música es ese lugar donde por suerte nada hace daño. Entonces, como no queremos sufrir, lo escribimos, para hacer tiempo". 
13) Son las nueve: "Una canción prohibida para menores. Canción de síndrome. Mi Wild Horses. Al principio se llamaba "Son las tres", pero para cuando terminé de escribir ya eran las nueve. Uy, ya es de día. A veces pasa".
14) Las dos cosas: "Un reggae que respeta la arquitectura del reggae. Pete Tosh. Y una frase fundamental: Entre olvidar y recordar me quedo con las dos cosas. Tomá. ¿Pollo o pescado? Las dos cosas, van a responder los hambrientos de Argentina. Y los drogadictos ni te cuento". 
15) Veneno: "Jam-session. Terminamos de tocar y dije qué lástima que no se grabó. Sí se había grabado. Hicimos otra toma y escribí la letra en veinte minutos. Saqué toda la parte de know-how drogadicto". 
16) Ansia en Plaza Francia: "Una época mía que duró años y que terminó de la peor manera. Está mi hotel y parte de la historia argentina y de la historia de Cacho Fontana. Y de la mía".
17) Paloma: "Canción con frases de ésas que me gustan. Detalle importante de mis canciones: la frase que se recuerda. Pero voy a tardar como un año en aprender a cantarla".
18) Con Abuelo: "Se iba a llamar "Sin Miguel" y Dani Melingo me convenció, sin esfuerzo, de cambiarle el título. Tocan cuatro Abuelos de la Nada y tardé diez años en escribirla. Fue mi canción número cien de Honestidad brutal. Se acabó ahí. Y está todo dicho".
19) No tan Buenos Aires: "Me pone la piel de pollo cada vez que la escucho. Si me tienen que recordar, que me recuerden por ésta. Cuando la pasamos en el estudio, alguien me preguntó: ¿Alguna vez viste a un tipo de cien kilos y cuarenta años llorando por una de tus canciones?. Le contesté que no. Me señaló a uno ahí tirado". 
20) El tren que pasa: "Es como la valija de Pulp Fiction. El destino". 
21) Victoria y Soledad: "Escrita el 31 de diciembre en la quinta de Fito. Cantan algunos de los Auténticos Decadentes con demasiada alegría para haber sido escrita por alguien que, insisto, está a punto de ser abandonado por su mujer".
22) Mi propia trampa: "Una cumbia. Una cumbia fina. No sé lo que es. Tampoco puedo contar demasiado sobre la letra y su coyuntura. Material altamente confidencial y clasificado".
23) Negrita: "La honestidad brutal: esas canciones que uno escribe pero no quiere escuchar. Otra para que lloren los gordos". 
24) Voy a dormir: "No comments. Canción para chica con novio polista".
25) Eclipsado: "Eclipse en el Luna Park, otro sitio histórico argentino: box, Circo de Moscú, actospolíticos, Holiday on Ice, Perón conoció a Evita. Surrealismo privado". 
26) Mi quebranto: "Escrita en Corrientes. Lindo lugar donde yo sufría agarrándome la cabeza y el promotor &endash;alguien que, seguro, tenía problemas en serio; mis problemas eran aire&endash; me decía todo el tiempo y burlándose un poco: ¡Cómo me gusta tu quebranto! Gran tipo".
27) Me pierdo: "Para sufrir. Me hace reír. Detalle a consignar: tocan músicos que son felices con sus mujeres".
28) Hacer el tonto: "Mi progresiva mexicanización. Una ranchera rigurosa y lo que importa es la letra. Ultima del Fin de semana perdido y extravío de técnico de grabación. La grabé desnudo luego de intentar infructuosamente que se desnudaran todos en el estudio. Un par de días después vino Maradona a ponerle coros. No se desnudó. Y la verdad que yo no me atrevería a desnudarme frente a Diego".
29) Naranjo en flor: "Con Espósito y grabada en Madrid. Se me rompió la copia. Y encontré otra. Por suerte". 
30) Aquellos besos: "Post-rock. Steely-Dan argentino. Con Gringui Herrera. Cuando la escuché grabada, lloré por primera vez en mi vida adulta, aunque para mí todavía no empezó la adultez... Fue el momento en que decidí no dormir nunca más. Y casi lo logré. Hice cráckate". 
31) No son horas: "La idea era grabarla con Soledad pero en la compañía no tuvieron visión y se perdieron una gran oportunidad de prolongarle la carrera a una chica tan joven. La grabé ese fin de semana. ¿Ya dije que pensé que tenía un disco y faltaba un año?".
32) Las heridas: "Otro momento de honestidad brutal".
33) Hay: "Letra de Corcovado. Reconozco que tiene un nivel poético que yo no alcanzo".
34) El ritmo del lunes: "Letra escrita junto a Moris, cuando yo todavía vivía en la Argentina. Un lunes en el bar Oviedo de Santa Fe y Pueyrredón. La escribimos en servilletas. Pasé muchos años editándola. La grabé, se la mostré a Moris, le pregunté si le gustaba. No, me respondió". 
35) ¿Para qué? y 36) No va más: "Van juntas. Una gran pregunta y una pequeña respuesta. Toca Pappo, que alguna vez dijo que lo único que tenía yo de negro era el agujero del culo. Ahora me respeta un poquito más".
37) La parte de atrás: "Reprise y versión fallida con guitarras preciosas. Para alcanzar el número treinta y siete de mi edad. Mi slogan es Say Say Say More More More". 

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