jueves, 7 de junio de 2018

Sonidos de América Latina - VOL 71 - DENVER "Sangre Cita" (2015)



(QUE CURIOSO, ESTA ENTRADA YA LA TENIA HECHA HACE TIEMPO, JUSTO QUE TOCA AHORA SU PUBLICACIÓN, LEÍ HACE 2 DÍAS QUE DENVER SE SEPARABAN PARA INICIAR CARRERAS EN SOLITARIO. UNA LASTIMA). OS DEJO CON LA ENTRADA.

Argentina y Mexico siguen siendo los reyes en sacar a la luz grupos de música, por inspiración dirán algunos y otros porque ganan en número de habitantes y más número más posibilidades.

Pero si hay un país que en los últimos 10 años ha dado un salto enorme de calidad ese es CHILE. Uniendo el folk con sonidos más electrónicos o indies, artistas como Gepe o Javiera Mena han traspasado las fronteras. Y otros que se están haciendo un hueco son DENVER, que con este disco de original título "SANGRE CITA" han dado un gran salto hacia adelante, sin complejos, innovando estilos musicales y haciendo un disco muy ochentero y tecno en pleno 2015.


Sangre cita es el cuarto álbum de estudio del dúo chileno Dënver, lanzado el 5 de octubre de 2015. El disco cuenta con la colaboración de los artistas Fanny León(vocalista de Playa Gótica), (me llamo) Sebastián y Pedropiedra.
Por alguna razón, en los créditos del álbum Fanny León es mencionada como Fanny Leona.
Sangre cita es uno de los discos chilenos más difundidos del último tiempo, contando con seis sencillos y sus respectivos videoclips.

Lista de canciones

Todas las canciones escritas y compuestas por Milton Mahan.
N.ºTítuloVocalista principalDuración
1.«Noche profunda»Montenegro3:05
2.«El fondo del barro»Mahan4:00
3.«Mai lov»Montenegro3:12
4.«Bola Disco»Mahan3:31
5.«La última canción»Montenegro4:55
6.«Pequeños momentos de satisfacción»Montenegro2:05
7.«Yo para ti no soy nadie»Montenegro3:40
8.«El infierno»Mahan4:33
9.«Mi derrota»Montenegro3:46
10.«La lava (con Fanny León)»Mahan, Fanny León4:15
11.«Los vampiros (con (me llamo) Sebastián)»Mahan, (me llamo) Sebastián4:25
12.«Sangrecita (con Pedropiedra)»Mahan, Pedropiedra4:42
46:18

Personal

Dënver
Músicos invitados



En España se han hecho un hueco bastante importante, y webs como jenesaispop no dejan escapar sus discos para comentarlos, y ya de paso, darles una buena nota.

Tras el algo fallido ‘Fuera de campo‘ y el susto que nos dieron poco después en forma de conato de separación, Dënver regresan, desatados y sin complejos. Es curioso constatar que las últimas producciones de las estrellas del pop chileno alternativo (Javiera Mena, Gepe y ahora Dënver) tienen en común su afán hedonista, el baile, el abrazo a la parte más lúdica y menos trascendente de su propia música y la búsqueda del hit inmediato. A Gepe la jugada no le salió del todo bien, pero a Dënver, igual que a Javiera, no les ha podido ir mejor.
En ‘Sangre cita’ Dënver han decidido explotar su vena más hortera para crear un disco desprejuiciado y adictivo, repleto de sonoridades italo-disco, house, eurodance y j-pop, abandonando el “indie” y adentrándose, incluso, en territorios propios de bandas de techno-pop español de los ochenta (de Mecano a Olé-Olé). Pero el cambio opera solo en la superficie; sus canciones siguen hablando de lo mismo: desazón adolescente, romanticismo disfuncional y sexo. Muchísimo sexo. Como si los protagonistas de ‘Los adolescentes’ hubieran crecido y ya tuvieran edad para salir de noche, pero continuaran con las mismas incertidumbres sobre sus sentimientos e impulsos. Y todo regado con ese particular sentido del humor suyo, tan malévolo.
El inicio despista un poco, por eso. El r&b de ‘Noche profunda’ engancha por su tenuidad sexy, construida sobre colchones de sintetizadores y una Mariana aletargada e incitante. Pero enseguida se dispara como un misil, con dos hitazos como son ‘El fondo del barro’ y ‘Mai lov‘. El primero, un himno dance autocompasivo, cantado por un Milton rabioso: “Yo no sé lo que es ser amado / Recuerdo esas fiestas del barrio / Diez mil veces fui rechazado”. El segundo, plástico technicolor con la voz de Mariana apitufada. El ritmo se calma con ‘Bola disco’ (cuya línea melódica recuerda una barbaridad a ‘Imagine’), la más próxima a ‘Diane Keaton’, que celebra el ideal de la muerte como culminación del amor. Pero lo que aparece aquí más explícita que nunca es la pulsión sexual, explotando al máximo la sensualidad de la voz de Mariana: ‘La última canción’ es un calenturiento baladón techno-pop -muy a lo ‘Take My Breath Away’-, en que se narra la iniciación sexual de una muchacha de la mano de un hombre mayor: “Me pides que me desvista / Por primera vez en la vida / Me ves toda jovencita / Y me invitas a que siga”. Para rematar, la sensual y minimalista ‘Pequeños momentos de satisfacción’, donde Mariana ronronea sobre un leve piano: “Después de masturbarme / me da por llorar”.
Dos temas más allá, explota la mejor canción del álbum, ‘Yo para ti no soy nadie’. Una ñoñería aparentemente optimista y naïve, en que Mariana canta vivaracha lo mucho que adora a su chico y estalla en pedazos cuando Milton irrumpe cambiando el sentido de la canción con un estribillo demoledor, en fondo y forma: “Por más que me acerque, has construido un abismo (…) / Yo para ti no soy nadie”. Una oda a la frustración y a la imposibilidad de alcanzar al ser amado y uno de las temas del año, junto con ‘Los vampiros‘, el rompepistas definitivo, inmenso en su ambigüedad y la reivindicación de la discoteca como paraíso soñado. Y es que los puntos álgidos de ‘Sangre Cita’ son tan, pero tan enormes, que lo demás casi palidece. Pero quitando alguna nadería como ‘El infierno’, el resto mantiene un gran nivel. No solo las baladas morbosas, también los recuerdos a Alaska y Dinarama (en la final ‘Sangrecita’) y a ¡Miguel Bosé! en ‘La Lava’; no solo la voz de Milton mimetiza a la de Miguel, sino que incluso la producción suena a sus temas de la era 1986-1988.
Con ‘Sangre cita’, Dënver confirman que, como los grandes del pop electrónico, son capaces de enviar mensajes de enorme calado emotivo y sensorial envueltos en canciones aparentemente banales. No llega por poco a la altura mítica de ‘Música, Gramática, Gimnasia’, pero contiene una colección de éxitos casi del mismo calibre.
Calificación: 7,6/10
Lo mejor: ‘El fondo del barro’, ‘Mai lov’, ‘Yo para ti no soy nadie’, ‘Los vampiros’.
Te gustará si te gusta: el último de Javiera Mena, el techno-pop español de los ochenta, el petardeo bien entendido

"Mai Lov"



"Los vampiros"


Los propios miembros de Denver comentan las canciones de "Sangre Cita" una a una en la web potq.net

Esta es la primera semana de nuestra nueva sección: El Disco de la Semana. Todos los lunes te presentaremos un especial dedicado a un disco específico y, durante las siguientes jornadas, se irán sumando otras publicaciones relacionadas a él. Queremos hablar de álbumes, pero deseamos hacerlo desde diferentes perspectivas.
Nuestro primer Disco de la Semana es Sangre Cita de Dënver, publicado el día 5 de octubre en plataformas de streaming y firmado a través de Umami. Desde el 19 a 25 de octubre, en nuestra sección Especiales, encontrarás más contenidos enlazados con este trabajo, como por ejemplo, la reseña dedicada.
A continuación, te presentamos un comentario canción a canción de este trabajo, pero en las palabras de sus propios compositores, Mariana y Milton.
Noche Profunda
Milton: Siempre fue ideada como la introducción del disco, como una forma de adelantarte el tono oscuro que tiene el resto del álbum. Después de cuatro discos, con Mari fluye algo más en las grabaciones y a mi gusto, con esta canción Mari logró dar una de sus mejores interpretaciones, logra dar una intimidad entre lo naive y lo perverso, impecable.
Mariana: Es una canción que en sonoridad se diferencia del resto, pues tiene menos elementos que, por eso mismo, se destacan más. Se conecta a través de la letra con el resto de las canciones, pues sigue la misma línea de oscuridad y sensualidad.
El fondo del barro
Milton: Una relectura en clave dance de “Yo no nací para amar” de Juan Gabriel, la idea era hacer una canción sobre la miseria que puede llegar a ser el desamor.
Mariana: Es una canción bailable en donde se utiliza un lenguaje más cercano a la electrónica, con motivos reiterativos que se mantienen toda la canción, cercano al house noventero, pero manteniendo una clara línea pop.
Mai Lov
Milton: Hacer pop muchas veces es un juego de estructuras, al componer esta canción vimos que nunca habíamos hecho una canción que comenzará con el coro. De alguna forma, esta nueva jerarquía abría un mundo nuevo sobre todo en lo que respecta a trabajar la pregnancia de una melodía.
Mariana: La voz es casi siempre el elemento unificador de la carrera musical de un artista. Pueden cambiar los sonidos, el tempo, las estructuras, pero la voz siempre es la misma. Y el público se encariña con eso, en especial. Esta canción fue dejar de lado la fórmula pop que ya nos había funcionado en discos anteriores: tergiversar la voz, usar un beat más acelerado y renunciar en absoluto a cualquier sonoridad orgánica. La osadía de inspirarse en música que los oyentes de Dënver no deben escuchar (o que no les debe gustar) y enseñarles nuestra interpretación.
Bola Disco
Milton: En la producción del tema primaba la frescura y rapidez, queríamos transmitir lo más posible esa sensación en la grabación, fuimos forzando algunas cosas en la producción como no tardarse más de cierto tiempo determinado en producir un tema, así ‘Bola Disco’ fue el tema que produjimos en menos tiempo, su idea tenía más que ver con ser capaz de capturar un momento que salir a perseguirlo.
Mariana: Es una canción que fue creada un poco después de Fuera de Campo. Es la más parecida a los discos precedentes, sin embargo, tiene muchos menos elementos y un beat de batería diferente.
La última canción
Mariana: Con un sonido más cercano a los ochenta, es una balada sensual y tímida que habla sobre la primera vez. Tal cual, la canción prepara un clímax sorpresivo. El desafío fue expresar con la voz todo eso y emplear susurros.
Pequeños Momentos de Satisfacción
Milton: La única canción que fue compuesta previo al resto de los temas, podría decir que esa canción tenía varios años guardada, pero por alguna razón, no lograba cerrarnos en los otros discos, acá parecía natural este momento de reflexión interna.
Mariana: Al estar luego de ‘La última canción’, confirma el sentido erótico del disco. Quisimos exacerbar el recurso del susurro al oído, pero esta vez inmerso en una música más contemplativa.
El Infierno
Milton: Sentíamos que faltaba una energía distinta en el disco y creo que con esta canción logramos dar con algo de ella. La idea era hacer una grabación muy espontánea y fresca, no queríamos pulcritud, si no que de alguna forma, en la grabación se transmitiese un sentido más lúdico. Gran parte de los sonidos fueron generados en unas especies de jams electrónicas, no íbamos a cuantizar ni buscar grandes arreglos, eran sólo capas y capas y más capas. No sabíamos a qué llegaríamos, pero sentí que tenía que ver con el disco cuando descubrí que en los coros mi voz y la de Mari se mimetizaba, había un punto en que no sabía si era yo o ella quien cantaba, esa androginia cerraba perfecto con la idea del álbum.
La Lava
Milton: Siempre me han gustado las canciones “inventarios”, esas que se dedican a recolectar o enumerar ciertos conceptos, en este caso funcionaba como un “inventario del mal”. Por esa misma razón se termina yendo a un lado mucho más poético que, siento, se compensa con los puentes que están hechos de imágenes mucho más visuales. Las primeras partes evocan, las segundas señalan con mayor claridad, como cuando se abre un plano en una película: primero los detalles aislados nos abstraen sobre la cosa, luego los planos generales nos la sitúan en contexto.
Mariana: Acá es donde más notorio se hace la renuncia al timbre vocal de siempre. Fanny Leona, con su intervención, complementa esta idea y convierte a una balada más seria en algo emocionante. Y las reminiscencias oscuras están más presentes que nunca.
Los Vampiros
Milton: Una oda a la amistad fugaz, nocturna, efervescente.
Mariana: Es una pieza de baile plástica muy masculina inspirada en los noventa.
Sangrecita
Milton: Este disco no habría sido lo que es de no haber sido por la tecnología celular, las ideas podían venir en cualquier momento y el registro fugaz y rápido permitía capturar las ideas, aunque fueran garabatos amorfos. Luego, cuando trabajábamos con Mari en el estudio, iban transformándose en una música sorprendente. Un día soñé con la frase “En este tren descarrilado bla bla bla…”, tenía la melodía entera del coro, desperté y la grabé en el celular, seguí durmiendo, ya cuando desperté del todo la revisé y tomé la guitarra, el resto salió rapidísimo, era como si la canción hubiese explotado en un abrir y cerrar de ojos.

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