domingo, 1 de abril de 2018

Sonidos de América Latina - VOL 51 - OS MUTANTES "Os mutantes" (1968)


Dejamos Argentina y las innumerables paradas que haremos por esas tierras y nos vamos a territorios brasileños con esta rara avis que descolocó a más de uno.

A finales de los 60, aparecen OS MUTANTES con su tropicalismo renovado mezclándolo con ritmos pop y psicodélicos y aunque tardó un poco en encajar pronto los grandes de la música brasileña se rindieron a sus pies (Caetano Veloso fue el que más les apoyó y constan bastantes colaboraciones).

La portada confunde un poco porque cogen el concepto de películas de Serie B con ese título y con el miembro de la banda al fondo que casi parece vestido de Conde Drácula.

El disco no es fácil, ya se lo digo, parece como si traes un disco muy bonito que has hecho en un estudo, con bellas melodias, pero la furgoneta que lleva los discos a la tienda para ser vendidos tiene un accidente, da unas cuantas vueltas y cae de pie. Parece que todo está en orden, no hay nada roto. Pero la música, sorprendentemente, se ha movido en un efecto batidora y todo suena descolocado pero bello.

Solo hace falta un poco de tu paciencia para que este disco cobre sentido en tu cabeza.

Un clásico, como podéis ver más adelante con los copia-pega que he preparado para la ocasión.


Os Mutantes es el álbum debut homónimo de la banda brasileña Os Mutantes. Con este disco queda trazado el estilo dentro del cual va a componer e interpretar la banda, mezclando el rock de los Beatles con el movimiento tropicalista, que a su vez mezclaba el movimiento hippie con la cultura popular brasileña.


Canciones[editar]

  1. Panis Et Circenses (3:38)
    • (Gilberto Gil/Caetano Veloso)
  2. A Minha Menina (4:42)
    • (Jorge Ben)
  3. O Relógio (3:30)
    • (Os Mutantes)
  4. Adeus, Maria Fulô (3:04)
    • (Sivuca/Humberto Teixeira)
  5. Baby (3:01)
    • (Caetano Veloso)
  6. Senhor F (2:33)
    • (Os Mutantes)
  7. Bat Macumba (3:10)
    • (Gilberto Gil/Caetano Veloso)
  8. Le Premier Bonheur du Jour (3:36)
    • (Jean Gaston Renard/Frank Gerald)
  9. Trem Fantasma (3:16)
    • (Caetano Veloso/Os Mutantes)
  10. Tempo no Tempo (Once Was a Time I Thought) (1:47)
    • (J. Philips/Mutantes)
  11. Ave, Gengis Khan (3:48)
    • (Rita Lee/Arnaldo Baptista/Sérgio Dias)

Mutantes[editar]

Colaboraciones[editar]

Equipo Técnico[editar]

  • Manoel Barenbein - producción
  • Rogério Duprat - arreglos
  • Stelio Carlini - técnico de sonido
  • Perroy - arte de carátula
  • Mutantes - arte de contracarátula



Aprovechando su paso por Londres en el 40 aniversario de la banda, El País publicaba este gran reportaje.



Mutantes, el mítico grupo brasileño, aplaudido en Europa

Admirados por Kurt Cobain o Beck, se reúnen para actuar en Londres


"Parecían tres ángeles", escribió Caetano Veloso recordando la primera vez que los vio. Eran dos hermanos adolescentes, Arnaldo y Sérgio, y una chica, Rita Lee, que habían formado en 1966 en São Paulo un grupo psicodélico. Décadas más tarde, los Mutantes eran descubiertos por Cobain, Beck o David Byrne, que organizó un recopilatorio con sus canciones. Ahora se publican en CD sus antiguos discos y se anuncia un concierto en Londres, el primero desde la disolución en 1978 de la banda más revolucionaria del pop brasileño, como parte de la exposición Tropicália, una revolución en la cultura brasileña.
Después de 40 años siguen sonando frescos e irreverentes, creativos y visionarios. Absolutamente modernos. En 1966, en São Paulo, Rita Lee Jones, su novio Arnaldo Baptista -ambos se habían conocido dos años antes con 16- y el hermano de éste, Sérgio, formaban Os Mutantes. La tarde del domingo 15 de octubre el trío irrumpía en televisión con su impactante versión de la Marcha turca de Mozart. En las semanas siguientes ofrecerían éxitos de Beatles, Rolling Stones o Peter, Paul & Mary.
En 1967 tocaban con Gilberto Gil Domingo no parque en un festival; en 1968, acompañaban con guitarras y bajo eléctricos -un insulto para puristas y nacionalistas- a Caetano Veloso en É proibido proibir, cuando éste, ante los abucheos del público universitario y los huevos y tomates lanzados al escenario, soltó una diatriba contra la izquierda más apolillada.
Tres jóvenes con una imagen extravagante. Sarcásticos e iconoclastas. Ella podía salir vestida de novia -incluso simulando estar embarazada-, con Sérgio de torero y Arnaldo de arlequín. Y los tres aparecían en la cama en la contraportada de A divina comédia. Provocadores. En uno de los momentos más sombríos de una dictadura que se disponía a cortar las alas y callar las voces de activistas políticos e intelectuales. Con ayuda de Rogério Duprat, seguidor irreverente de Stockhausen y Cage, materializaban sus ideas: como la de usar el sonido del aerosol de un insecticida como efecto percusivo.
Los Mutantes se convirtieron en objeto de culto. Kurt Cobain alucinó con ellos, Beck tituló Mutations su disco de 1999 y, ese mismo año, David Byrne editó el recopilatorio Everything is possible! The best of Mutantes. También Stereolab o Belle & Sebastian se han confesado admiradores suyos. "Sabíamos que algo así debía haber existido, pero no sabíamos que sería tan perfecto", escribió Ben Ratliff en The New York Times. En 2005, la revista inglesa Mojo incluyó el primer disco de Mutantes en una lista de los 50 más experimentales de todos los tiempos: por delante de Velvet Underground, Pink Floyd o Frank Zappa.
Ahora, Universal pone de nuevo en su catálogo, en ediciones remasterizadas, Os Mutantes (1968), Mutantes (1969), A divina comédia ou ando meio desligado(1970), Jardim elétrico (1971), Mutantes e seus cometas no País dos Baurets(1972) y O A e o Z -grabado en 1973, tras la salida de Rita Lee, pero que se publicó en los noventa-. No falta Tecnicolor, grabado en París en 1970, con canciones en inglés. Un misterio: nunca llegó a salir. Ni se volvió a hablar del asunto. Hasta que, en 1994, el periodista Carlos Calado, al preparar un libro sobre la historia del grupo -A divina comédia dos Mutantes- descubre la existencia de aquel tesoro en una vieja cinta. La discográfica buscó el master y el hijo de John Lennon, Sean, se ocupó del proyecto gráfico.
Rita Lee -"La más completa traducción de São Paulo", en palabras de Caetano Veloso- es la estrella pop de canciones como Mania de você, Baila comigo o Arrombou a festa, con letra de Paulo Coelho; Arnaldo Baptista, el Syd Barrett de los trópicos, vive en el campo dedicado a la pintura abstracta y, aún hoy, le quedan secuelas de su caída: el primer día de 1982 se tiró del tercer piso del ala de psiquiatría de un hospital y se fracturó la base del cráneo; Sérgio Dias Baptista, guitarrista virtuoso, ha grabado con Phil Manzanera.
Los Mutantes van a reunirse excepcionalmente el 22 de mayo para un concierto en el Barbican de Londres. Faltará a la cita Rita Lee, que declinó participar en el reencuentro, y cuyo lugar podría ocupar Zélia Duncan, pero sí van a estar Arnaldo, Sérgio, Liminha y Dinho. Como escribió Byrne en Best of Mutantes: "Una criatura demasiado extraña y hermosa para vivir mucho tiempo, pero suficientemente fuerte para no desvanecerse jamás".

"Bat Macumba"


Por último, he encontrado este reciente repaso al clásico "OS MUTANTES" y me ha parecido excepcional y aqui os lo dejo. Está extraído de caocultura.com

Cuenta Caetano Veloso que el fotógrafo Luis Carlos Barreto quedó deslumbrado por una de las canciones que el músico bahiano preparaba para su primer álbum, hasta el punto de proponer su bautizo con el mismo nombre de una instalación de su amigo, el artista plástico carioca Helio Oiticica. El tema en cuestión – “Tropicália” – derivó en el nombre de un movimiento cuyos integrantes propugnaban un nuevo ideario convertido en ambicioso reflejo de la vida cultural de Brasil. Junto al propio Veloso, Gilberto Gil o Gal Costa, tomó protagonismo un fascinante grupo cuyo debut homónimo descifró algunas claves de aquel histórico momento… Os Mutantes. Os Mutantes. Philips, 1968.
Formaron parte de la nómina de músicos que se responsabilizó de Tropicália. Ou Panis et Circencis (1968), el álbum-manifiesto del tropicalismo y desde cuya portada miraban, mitad retadores, mitad irónicos, junto a Caetano, Gilberto o Tom Zé. Dos años antes, los hermanos Arnaldo y Sergio (Días) Baptista y la cantante Rita Lee habían decidido tomar su nombre de un libro de ciencia ficción del escritor francés Stefan Wul para bautizar su aventura conjunta. El trío procedía de Sao Paulo, la región más rica y menos típica de Brasil, y estaba familiarizado con un arsenal electrónico que casaba con el renovador espíritu de los tropicalistas: una sincrética noción que atacaba el conformismo creativo y el autoritarismo de la dictadura militar propugnando “asumir por completo y sin prejuicios todo lo que la vida de los trópicos nos puede dar”. Un matiz: su postura se ubicaba más próxima a un lenguaje de pop y rock anglosajón que los desplazaba a la zona más periférica del modelo tropicalista aunque sin perder su crucial coyuntura.
En septiembre de 1967, os Mutantes ya habían mostrado su agitación y descaro secundado a Gilberto Gil en el festival de Música Popular Brasileña de la TV Record, provocando, de paso, la ira del tradicionalismo. Poco después, lo apoyaban en la grabación de su segundo disco. La espoleta estaba ya engrasada para provocar la detonación de esta primera obra homónima, publicada en junio de 1968, unos meses antes de que Tropicália. Ou Panis et Circencis constatara la consolidación del movimiento.
Grabado en un mes y medio e imaginativamente orquestado por Rogério Duprat, las once canciones de Os Mutantes fijaban un astuto punto de contacto entre la psicodelia anglosajona y el exuberante bagaje brasileiro a través de una radiante modulación modernista que fundía a Beatles, Joao Gilberto y Françoise Hardy. Las firmas de Gil, Veloso, Jorge Ben o el propio trío se cruzaban con las del tándem Jean Renard / Frank Gerald o el mismo John Phillips (The Mamas & The Papas) para suscribir once canciones cuya fresca secuencia e imprevisible desarrollo dieron cuerpo y alma a un trabajo lúcido y atrevido: ahí estaban “Bat Macumba”, “Adeus Maria Fulô” o los emblemáticos himnos “Panis et Circenses” o el “Baby” de Caetano Veloso que luego popularizaría Gal Costa. Una descarga de ideas cuyo plural espíritu permitía rastrear pistas latinas, de samba, bossa, rock o soul en una efervescente mescolanza.
Os Mutantes constituyó la más plena constatación del talento del grupo. De hecho, sucesivos discos perdieron fuelle para pasar por el heavy o el rock progresivo en una infructuosa búsqueda que diluyó su estela hasta la disolución en 1973. Rita Lee inició entonces su carrera en solitario, más interesada en las grandes audiencias que en cualquier ignota exploración, mientras que los hermanos Baptista se perdían definitivamente en otros laberintos. Pese a ello, la creatividad estaba a salvo. Os Mutantes ya habían labrado su muesca en la crónica de la música popular brasileña con un disco pleno de imaginación y destellos, y de cuyo contenido se confesaron luego rendidos admiradores nombres como Beck, Stereolab o un David Byrne (Talking Heads) que incluso inauguró la colección World Psychedelic Classics de su sello Luaka Bop con una antología del grupo.

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